Me tiemblan por un instante los oídos, el ruido de cerrar la puerta de casa fue más fuerte de lo que pretendía, ascensor 6...5...4...3...2...1...0 Ya estoy. Fuera, quiero salir, va tres pasos más y llego, esta puerta pesa más, al fin. Aire. No sé dónde ir, sé dónde tengo que ir pero no es el lugar en el que me apetece estar, quiero echar a caminar y parar donde no pueda cruzarme a nadie que me conozca.
Esta canción no me gusta, pero me tendría que quitar un guante para poder pasarla, creo que la escucharé, no serán más de tres minutos y tengo la mano caliente, por raro que parezca.
Tu cara me suena, ah, claro, eres de esos chicos que se sientan en quinta fila, aún así no me apetece saludarte, hoy no me lo tengas en cuenta.
Queda poco para que se ponga en rojo, no quiero correr, tampoco esperar, odio las prisas y las paradas, mi abuelo siempre me dijo que despacito y buena letra y no sé vivir de otra forma. Pierdo el color verde y me toca esperar. Ojalá no llegue nadie conocido a mi lado mientras espero a que cambie el semáforo, aunque esta canción no me guste la prefiero antes de que tener que contestar a un "¿qué tal?" por educación y a tener que lanzar otro, aunque no me importe.
Me he equivocado de calzado, tengo los pies helados, con los pies fríos no se piensa bien, aunque no suela hacerlo sea como fuere la temperatura de mis pies.